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DEPOSITARIO DE FE PÚBLICA
Como los escribanos que somos depositarios de fe pública, se nos ocurre que el país también ha consolidado dicho estatus luego de la jornada del CONRAD del pasado 10 de febrero.
Somos depositarios de la confianza de los inversores que nos intuyen confiables, serios, cumplidores de nuestras obligaciones.
La magnífica idea de la Cámara de Comercio Uruguaya Argentina, secundada por la Cámara de la Construcción y la Unión de Exportadores, fue apoyada sin dudar por nuestra gremial y con nuestro Presidente Cagnoli a la cabeza, hicimos acto de presencia en dicha jornada.
Además celebramos que la construcción a través de Ignacio Otegui presidente de la Cámara de la Construcción, marcara singular presencia.
No se nos escapa las diferencias que supo tener el empresariado uruguayo con el actual gobierno sobretodo en lo atinente a la legislación laboral. Desde estas páginas vaya si nos hemos referido a eso. Y además continuaremos con nuestra prédica reivindicativa.
Pero separemos las aguas…y miremos las cosas con pragmatismo.
Fueron notorias las declaraciones de conspicuos empresarios argentinos que se fueron exultantes con los discursos de Astori y Mujica, escuchando lo que querían escuchar…y Mujica dijo lo que tenía que decir.
Sin grandes estridencias marcó con énfasis los puntos medulares: leyes claras intangibles, un clima diáfano para la inversión…y después de ésta, el trabajo.
Dejó claramente establecido el presidente electo, que los gobiernos tienen que apaciguar los riesgos y no fomentarlos y se debe ofrecer estabilidad, certezas.
Agregó Mujica que no habrán expropiaciones y que no se puede aumentar los impuestos sobre la misma masa de riqueza…
En buen romance, para distribuir mejor hay que generar riqueza…actitud con que la izquierda tradicional no comulgaba.
Viniendo a nuestro sector donde la credibilidad en el empresario juega un rol determinante, el evento del Conrad ha dado un gran espaldarazo.
Nosotros conocemos la profesionalidad y seriedad del promotor privado uruguayo, que al margen de los avatares que se puedan suceder en el casi lustro que lleva todo el proceso de encarar una obra y finalizarla, ésta se lleva a cabo al margen de las ventas que se hayan producido. Es decir, es un proceso que comienza y termina.
La experiencia de muchos años a esta parte indica eso.
Por eso, reiteramos, lo sucedido el pasado 10 de febrero es una inyección de optimismo y fe hacia las bondades que ofrece el país.
Lo cierto es que Mujica sin nombrarlo apostó al modelo capitalista; la ideología del libre mercado ha ganado la discusión y tanto el futuro como el presente le pertenece; como dijo Fukuyama “la historia ha terminado”.
Eso no quiere decir que se pierdan de vista las voces del disenso y el fuerte alegato a favor de una mayor justicia y sostenimiento de la economía mundial.
Aníbal Durán Hontou
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