EL DOLAR QUE NOS TUTELA… ¿HASTA CUANDO?

Desde hace mucho tiempo, este tema domina la escena del negocio de la promoción privada, determinando que la incertidumbre se convierta en una constante. Incertidumbre en cuanto al éxito financiero, ya que los proyectos inmobiliarios concluyen y los promotores cumplen los compromisos contraídos.

En 2008, allá por agosto, el dólar se encontraba en 19 pesos. El colapso de Lehman Brothers en setiembre del año pasado desató una ola de incertidumbre y descalabro financiero provocando que los inversores se refugiaran en los bonos del tesoro de Estados Unidos o en el dólar. Esta situación revertió la cosa (subió el dólar) ya que muchos inversores, uruguayos y extranjeros, se desligaron de sus activos riesgosos (títulos uruguayos en moneda nacional o UI), provocando un cambio de pesos a dólares. Los inversores vendían pesos y compraban dólares. Eso determinó que el dólar subiera a fines del año pasado (había subido desde agosto a fin de año, más de un 28%) fruto de la citada incertidumbre.

Andando el tiempo, la misma fue cediendo, la confianza se fue restableciendo, otra vez volvió a primar el riesgo por sobre la seguridad. Eso determinó que los capitales ingresaran en masa al Uruguay, aumentando la oferta de dólares y, consecuentemente, provocando su caída.

¿Por qué cae el dólar? Los inversores han cambiado el portafolio de activos en dólares a activos en pesos, generando una presión vendedora del tipo de cambio. Las letras de tesorería, en pesos, a un año, están rindiendo un 12%; mientras que las letras de tesorería en dólares (del gobierno americano), al mismo, plazo rinden 0.4%.
Las tasas continuarán bajas en Estados Unidos (esa es la perspectiva), y además, teniendo en cuenta que el tipo de cambio para el año entrante se mantendrá estable, las colocaciones en pesos reciben interés de los inversores, aumentando la presión vendedora del dólar para invertir en pesos. El déficit fiscal también juega su rol para que el dólar no suba. Antes de los momentos aciagos de la crisis, el déficit fiscal se situaba en el equivalente a 275 millones de dólares. Sin embargo, para este año, el déficit fiscal proyectado estará por los 900 millones de dólares.

Antes de la crisis el gobierno financiaba su déficit con títulos en pesos y en UI, pero desde aquella, el gobierno se viene financiando con títulos en dólares. Este cambio determina que los dólares recaudados por la emisión de títulos son convertidos a pesos para pagar los gastos del gobierno, generando una presión vendedora del dólar. Dicho esto, aparentemente la única forma de que el dólar suba sería la reversión del déficit fiscal o un cambio en las condiciones financieras internacionales.
Sin duda, todo lo que haga ingresar dólares a nuestro país por encima de los dólares que se van, genera una presión a la baja del tipo de cambio, como viene sucediendo. Seguramente deben haber medidas que podría tomar el gobierno para, por lo menos, paliar este fenómeno, pero son aspectos muy técnicos que no estoy en condiciones de abordar.

La realidad es ésta y la misma “gobierna” al sector de la construcción desde hace muchísimos lustros, como decíamos al inicio. La divisa norteamericana errática y voluble, genera la ganancia o desequilibra los números (y el estado de ánimo…). La directiva de la gremial ha intercambiado ideas con notorios economistas apuntando al objetivo deseado de comenzar a vender en UI, como moneda corriente e ilustrando a la gente en ese sentido. Chile es todo un paradigma en ese sentido vendiendo en unidades de fomento (similar a nuestra UI). Es menester que la gremial lidere el esfuerzo y el cambio cultural con el objetivo señalado que hace además al corazón del negocio. Finalmente, y que no suene a consuelo, no es lo que obtenemos, sino en qué nos transformamos gracias a nuestros esfuerzos lo que hace que éstos valgan la pena.
Sin duda tenemos una tarea por delante.